sábado, 18 de abril de 2015

Mirar a quién

Vamos a ver: lo más curioso de esta foto tomada en las escaleras de un "atractivo turístico" de París es que yo no conozco a ninguna de las personas que aparecen enfocadas y, además, ni siquiera las estaba "viendo" mientras disparaba mi cámara, asomado a la minúscula mirilla (que no a la pantalla abatible).

Una consideración tremendamente banal es preguntarse cuántos desconocidos se "asoman" en nuestros encuadres y, simultáneamente, en cuántas fotos ajenas "aparecemos" nosotros sin conocimiento y sin voluntad. Adjudicarle nombre y biografía a cada quien es todo un ejercicio de ficción alucinante...

Aún más, ¿observa alguien al fotógrafo/voyeur que se oculta –y fisgonea– tras ese escudo portátil (y máscara providencial) que es su cámara? Tan solo un ejemplo: el señor con el dedo índice en alto (de su mano diestra), ¿me está viendo y, con su gesto, me dice qué?

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